
Es cierto que los desbarajustes gástricos de algunas personas pueden sonar como verdaderos explosivos, pero no es motivo para que ciertos terroristas se tomen estas comparaciones muy a la letra.
Lo cierto es que el servicio secreto francés ha descubierto que ciertos terroristas han desarrollado un dispositivo explosivo muy particular: un supositorio explosivo. Se trata de un adminículo que, tal como hacen los “camellos” que transportan droga, los terroristas introducen en su cuerpo (en este caso por su ano) y que pueden detonar con un mando a distancia.
Lo más curioso es que esta invención terrorista tan peculiar resulta muy dificultosa de ser detectada por detectores de metal y es necesario utilizar scanners de rayos X para poder advertir la presencia de estos supositorios. Todo esto nos hace pensar en las futuras medidas de seguridad que se comenzarán a tomar en todos los aeropuertos del mundo y probablemente esto desaliente nuestras ganas de viajar.
Fuente: nopuedocreer












