Todo parecía hacernos creer que Andrés Calamaro estaba volviendo a tranquilizarse en su faz compositiva. Ya no escupía canciones de manera diarreíca como lo solía hacer en los años de “Honestidad brutal”, “El salmón” y esos tiempos de noches interminables y sesiones de grabación caseras eternas. A partir de su regreso a Argentina, venía dosificando [...]